El toque de San La Muerte





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Se trata de San Justo, quien fue bautizado como San La Muerte y tiene cada vez más adeptos en las cárceles.
"Los presos lo adoran porque les da libertad", destacó el fiel. "No es la muerte". Sin embargo, los curas católicos se niegan a bendecir sus estatuas.
San La Muerte tiene su santuario en la calle Venancio Flores, en Claypole, al costado de la ruta 4. Allí Hugo López recibe a los fieles.
"Hay noches en las que me despierto hablando en chua, su dialecto. Y el otro día tomé cuatro botellas de whisky y estaba lo más bien. El que las tomó fue el viejito, que también fuma", aseguró. Y destacó que su fe se incrementó por las veces que le salvó la vida.
"Tengo cinco muertes. Él me salvó de dos asaltos, de un tiroteo en La Tablada y de dos accidentes", confesó.
Pero este santo pagano no le habla a cualquiera. "Es para elegidos. Se aparece con un bastión, bigote y pelo largo y blanco. Hay quienes se asustan", relató Hugo a un diario matutino.
