El sentido común indica que la autoestima es un afecto de la persona dirigido hacia ella misma y que puede ser alta o positivao bien, baja o negativa. Como su nombre lo indicasingnifica “estima por uno mismo”. Y, como se sabe, nada resulta demasiado fácil cuando “falta”.
A nivel técnico, “cuando se realiza la introyección de los padres, el Yo Ideal se transforma en Ideal del Yo; es decir, es un ideal ya con un recorte, por efecto de lo simbólico (el lenguaje). Ese Ideal del Yo, según Freud, es una instancia que autoobserva, cómo uno es y cómo uno quiere ser”
Entonces se produce la fórmula siguiente: “Si como uno es no está muy alejado del ideal que se quiere ser, uno se siente bien consigo mismo. Si el ideal es un ideal inalcanzable, eso produce un malestar con uno mismo”.
El ser humano, en su constitución psíquica, nace con autoestima. “Todos nos queremos, por decir de alguna manera, pero por alguna razón, por influencia del entorno, del Superyo, de los padres o de otras situaciones, nuestro ideal aparece como inalcanzable: a uno le plantean el ideal cada vez más lejos. Y comparar lo que uno es con ese ideal tan distante, siempre hace sentir desvalorización, o lo que popularmente se indica como poca autoestima”, explicó Campos Cervera.

“Estamos bombardeados de cosas que no podemos alcanzar: la sociedad de consumo es infinita. Esto produce una insatisfacción en todos los campos producto de la situación inalcanzable”
Las consecuencias
Al tener tantas exigencias y estar en “falta”, “nos desvalorizamos y si eso ocurre, nos vemos impedidos de lograr distintos objetivos: si uno va a rendir un examen y piensa que no sabe nada, entonces, lo van a aplazar y si concurre a una entrevista de trabajo y piensa que el resto es mejor, se le va a complicar”.

Campos Cervera ejemplificó con el mito de Napoleón y su progenitora. “Su mamá le dijo: si tu vistes sotana serás cardenal y si vistes uniforme serás general, lo que muestra la confianza que la madre tenía en el hijo, la confianza que le transmitió”.

El problema de autoestima, cuando es “baja”, incide sin duda sobre los más diversos aspectos de la vida como la capacidad de amar, trabajar y relacionarse con amigos, entre muchos otros.

¿Cómo darse cuenta? “Por la posibilidad de desempeño personal. La depresión, por ejemplo, es también una patología de la autoestima. Se debe a una evaluación negativa de todos los hechos de la realidad”, recalcó Campos Cervera.

Además de la terapia, en este tipo de patología “tener una buena red de amigos, afectos, ayuda a formar la estima.
Para “reparar” su autoestima, muchos realizan grandes gastos en tratamientos, indumentaria, peluquería, operaciones, entre otros. “Eso es frustrante porque siempre se encuentra a alguien con mejor vestido o más lindo: entonces, genera frustración”