Se estima que la leyenda que rodea a este queso está protagonizada por un joven pastorcillo que olvidó un queso crudo en Causse de Calambou y que, al ir a recogerlo cuando estaba hambriento, se econtró su trozo de queso crudo convertido en el actual queso Roquefort.
Tres son los motivos de que este producto sea de los más caros: el primero, la leche de 4 diferentes razas de ovejas criadas sólo para la producción del queso,(la Lacune, Lorzac, Segola y Causses); el segundo, el proceso de análisis que científicos llevan a cabo para lograr los puntos deseados de añejamiento y la utilización de las bacterias responsables del sabor; y tercero, las condiciones ambientales de Causse de Cambalou, que la ciencia no ha podido igualar.
En la fabricación del queso Roquefort intervienen una serie de reacciones químico-biológicas. La montaña de Causse tiene grutas en contacto permanente con el exterior, con corrientes de aire que presentan humedad y esporas de la fauna característica de ese lugar.
El ingrediente principal, después de las cuatro leches de ovejas, es una bacteria conocida como Penicillium roquefortii, la cual es esparcida cuidadosamente sobre el cuajo, quedándo preparado para ser llevado a las grutas donde madurará lentamente.
El fenómeno Roquefort arranca en la era jurásica, hace unos 200 millones de años, con el hundimiento de la montaña Combalou. Esta convulsión de la naturaleza crea un entorno geológico único para lo que más tarde seria el queso Roquefort. Se forma entonces el actual macizo rocoso con las cuevas naturales que influyen en la curación del queso Roquefort y que lo han convertido en un símbolo gastronómico en todo el mundo.

En un cazo ponemos la nata líquida y el queso roquefort a calentar. De vez en cuando damos vueltas para que no se pegue en el fondo del cazo, dejando cocer hasta que la salsa adquiera la densidad deseada.
Tener en cuenta que cuando se enfría, la salsa tiende a quedar más espesa.
Fileteamos el seitán lo más fino posible. Salamos y en una sartén lo cocinamos con un poco de aceite.
Vertemos la salsa sobre el seitán caliente y servimos al instante.
Podemos acompañar el plato de unas patatas a la panadera como guarnición
al queso de Roquefort
Penicilium Roqueforti
La leyenda cuenta que un pastor olvidó un trozo de queso de oveja en una cueva de Cambalou, tiempo después encontró nuevamente el bocadillo, al cual en su superficie presentaba manchas azuladas. Al momento de que el osado pastor le dio un mordisco a su bocadillo, nacía el maravilloso Roquefort.
El Roquefort: elogiado también por artistas y escritores
No solo los reyes franceses, como hemos visto, adoran al Roquefort: También numerosos artistas y escritores han alabado sus excelencias y han consagrado al Roquefort como " El rey de los quesos ".
Casanova, en el siglo XVIII, encontró un matiz peculiar en la degustación del Roquefort: no se canso de encomiar sus virtudes afrodisiacas y de considerarlo como " un excelente medio para recobrar el amor o para que un amor reciente madure pronto ".
El Roquefort, amado por los reyes y exaltado por trovadores, acabo "democratizándose" y convirtiéndose en uno de los manjares de la sociedad francesa.
Me piacce tanti !
Y comer en trozos con un excelent vino, luego de momentos de placermmm ¡chmuak!